viernes, 16 de septiembre de 2016

ORACION DE LA GRACIA DE SAN CIPRIANO Y SANTA JUSTINA


En nombre de Dios Padre,
Hijo y Espíritu Santo,
que son tres personas y un solo Dios verdadero,
que reina por siempre y sin final.

Amén.

A vos, glorioso San Cipriano,
servidor de Dios nuestro Señor,
dotado de gran entendimiento
por el honor de la Santa Cruz de Dios.
 
Cipriano Santo,
alabado en los tiempos antiguos,
contempla la enfermedad de tu servidor.

En un principio, Cipriano,
por sus maldades,
cayó en poder del demonio
y no conocía vuestro Santo nombre.
 

NOVENA DE LAS SIETE ORACIONES MISTERIOSAS DE SAN CIPRIANO Y SANTA JUSTINA


Todos los años en el mes de Septiembre rezarás estas oraciones empezando el día primero que corresponde al lunes y terminando el día veintiséis del mismo mes día del glorioso San Cipriano y Santa Justina.
 
Nadie te dará mal por medio de objetos mágicos y cabalísticos ni encantamiento, tus dificultades todas serán vencidas, tus enemigos desarmados, tu espíritu tranquilo se elevará por las altas regiones en donde libre de la material envoltura disfrutará de las delicias celestiales y esparcirá su influencia sobré las cosas. Conseguirás en fin, cuanto deseas Si con verdadera fe diriges estas oraciones al supremo hacedor.

Las horas más a propósito para la oración son de once a una de la noche procurando encontrarte solo en tu casa, en el campo y si fuese posible en una iglesia.

Si no se puede practicar el rezo a las horas indicadas, el mismo resultado dará durante el día pero sin que nadie pueda distraerte y en sitio solitario.

Estas misteriosas oraciones se aplican también y se rezan en forma llamada Novena de San Cipriano y Santa Justina rezándose durante los días de la semana que son siete y dedicando los otros dos restantes a la meditación y rezando siete veces cada día la oración llamada de la gracia de San Cipriano y Santa Justina que se encuentra en la siguiente entrada de estas oraciones.

Esta novena se puede hacer en cualquier época del año buscando para ello un sitio silencioso y solitario.
 
ORACION DEL DOMINGO

Padre nuestro que estás en los cielos
santificado sea vuestro nombre
venga a nos el tu reino
hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
 

miércoles, 31 de agosto de 2016

A SAN ELIAS DEL MONTE CARMELO, REVOCACIÓN CONTRA DAÑOS Y ENEMIGOS


Glorioso San Elías del Monte Carmelo,
Varón predilecto del Omnipotente;
poderosísimo guía de los Mortales
que nos encontramos sin camino.
 
Hoy aquí y arrodillado ante ti,
 te suplico que me ayudes
a sacar de mi hogar todos los malos espíritus
que se hayan alojados en él,
ya sean enviados o que naturalmente
se hayan posesionado de él.

Te suplico también SAN ELIAS,
que así como has vencido al enemigo
que ha tratado de hacerle daño
a la persona que tú protejas,
así pueda yo vencer
a todos los que me quieran hacer daño.

ORACIÓN PARA PROTECCIÓN Y CORTE DE MALEFICIOS, ENVIDIAS Y MAL DE OJO

 
Kyrie Eleison,

Christe Eleison,
Kyrie Eleison.

Dios nuestro Señor
Soberano de los siglos
Omnipotente y Todopoderoso:

Tú que lo has hecho todo
y que lo transformas todo
con tu sola Voluntad.
 
Tu que en Babilonia
transformaste en rocío la llama del horno
siete veces más ardiente,
y que protegiste y salvaste a tus tres niños Santos.

Tu que eres doctor y médico de nuestras almas;
tu que eres la salvación de aquellos que se dirigen a ti,
 te pedimos y te invocamos:

Expulsa, y pon en fuga a toda potencia diabólica,
toda presencia y maquinación Satánica,
toda influencia maligna y todo maleficio,
mal de ojo de personas maléficas y malvadas,
realizadas sobre estos tus siervos.
 

sábado, 27 de agosto de 2016

CORAZA DE SAN PATRICIO ORACIÓN DE PROTECCIÓN

 
Me envuelvo hoy día
y ato a mi una Fuerza Poderosa,
la invocación de la Trinidad,
la fe en las Tres Personas,
la confesión de la Unidad del Creador del Universo.

Me envuelvo hoy día y ato a mí la fuerza de Cristo,
con su bautismo, la fuerza de su Crucifixión y entierro,
 la fuerza de su Resurrección y Ascensión,
la fuerza de su vuelta para el Juicio de la Eternidad.

Me envuelvo y ato a mí la fuerza proveniente
de los méritos de todos aquellos que ya están
unidos a Dios para siempre en la eternidad,
especialmente la fuerza de los méritos
de María Santísima, San José, San Juan Bautista
y mis Santos Patronos.

Me envuelvo hoy día y ato a mí
 la fuerza del Espíritu Santo
que fortaleció a los Apóstoles en Pentecostés,
la fuerza del amor de los Querubines,
 la obediencia de los Ángeles,
el servicio de los Arcángeles,
la esperanza de la resurrección para el premio,
las Oraciones de los Patriarcas,
las predicciones de los Profetas,
las predicaciones de los Apóstoles,
la fe de los Mártires,
las buenas obras de los Confesores.
 

ORACION A JESUS, EL JUSTO JUEZ PARA PROTECCIÓN CONTRA TODO MAL

 

En el Nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Señor Jesucristo,
Dios de vivos y muertos,
Eterno Sol de Justicia,
encarnado en el casto vientre de la Virgen María,
por la salud del linaje humano, Justo Juez,
Creador del Cielo y de la Tierra,
y muerto en la Cruz por mi amor.
 
Tu que fuiste envuelto en un sudario
y puesto en un sepulcro
del que al tercer día Resucitaste
vencedor de la muerte y del Infierno.
 
Justo y Divino Juez,
oye mis súplicas,
atiende a mis ruegos,
escucha mis peticiones
y dales favorable despacho.

Tu voz imperiosa serenaba a las tempestades,
sanaba a los enfermos
y resucitaba a los muertos
como a Lázaro y al hijo de la viuda de Nahím.
 
El imperio de tu voz
ponía en fuga a todos los demonios,
haciéndolos salir de los cuerpos poseídos,
y dio vista a los ciegos,
habla a los mudos,
oído a los sordos
y perdón a los pecadores,
como a la Magdalena
y al paralítico de la piscina.

viernes, 26 de agosto de 2016

EL PODER Y EL CULTO A LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO


¡Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso
y de la Sangre preciosa de Cristo;
de esa Sangre, fruto de un seno generoso,
que el Rey de las gentes derramó
para rescate del mundo:
 
"In mundi prǽtium"!

"Ecce Agnus Dei, ecce qui tollis peccáta mundi" (Joannes I, 27)

Pero, antes de que la lengua cante gozosa y el corazón se explaye en afectos de gratitud y amor, es necesario que medite la inteligencia las sublimidades del Misterio de Sangre que palpita en el centro mismo de la vida cristiana.

Hay tres hechos que se dan, de modo constante y universal, a través de la historia del hombre: la religión, el sacrificio y la efusión de sangre.
 
Los más eminentes antropólogos han considerado la religiosidad como uno de los atributos del género humano. La función céntrica de toda forma religioso-social ha sido siempre el sacrificio. Este se presenta como la ofrenda a Dios de alguna cosa útil al hombre, que la destruye en reconocimiento del supremo dominio del Señor sobre todas las cosas y con carácter expiatorio. Por lo que se refiere a la efusión de sangre, observamos que el sacrificio -al menos en su forma más eficaz y solemne- importa la idea de inmolación o mactación de una víctima, y, por lo mismo, el derramamiento de sangre, de modo que no hay religión que, en su sacrificio expiatorio, no lleve consigo efusión de sangre de las víctimas inmoladas a la divinidad.
 
La sangre es algo que repugna y aparta, sobre todo si se trata de sangre humana. Sin embargo, en los altares de todos los pueblos, en el acto, cumbre en que el hombre se pone en relación con Dios, aparece siempre sangre derramada.

Así lo hace Abel, a la salida del paraíso (Gen. 4, 4), y Noé, al abandonar el arca (Gen. 8, 20-21). El mismo acto repite Abraham (Gen. 15, 10). Y sangre emplea Moisés para salvar a los hijos de Israel en Egipto (Ex. 12, 13), para adorar a Dios en el desierto (Ex. 14, 6) y para purificar a los israelitas (Heb. 9, 22). Una hecatombe de víctimas inmoladas solemnizó la dedicación del templo de Salomón.

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