Bienaventurado San Felipe Neri,
santo patrono de la alegría,
tú que confiaste en la promesa
de las Santas Escrituras,
de que el Señor está siempre
al alcance de todos
y que no necesitamos tener ansiedad por nada,
en tu compasión y gran bondad:
Sana nuestras preocupaciones y tristezas
y levanta las cargas de nuestros corazones.
Venimos a ti con un corazón lleno
de abundante amor a Dios y toda la creación.
