Sea por siempre bendito y alabado
el Gran Poder de Dios
manifiesto en la figura
de su Celestial Hijo
Nuestro Señor Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
que vino a la Tierra
para la redención de los pecados
de todos nosotros, los hombres.
El Gran Poder de Dios me valga,
la fortaleza de la Fe de Jesucristo, me acompañe,
La purificación sea conmigo.
