Poderosa Señora, mi Niña Blanca,
a tu brazo todopoderoso invoco,
porque aquí vengo, ante ti,
porque aquí vengo, ante ti,
con la fe de mi alma cristiana
a buscar consuelo en una situación
muy difícil de alguien a quien quiero.
Su agonía es la mía...
¡No me desampares!
Que las puertas que quieras abrir en mi camino
sean abiertas por tu brazo todopoderoso
Santísima Señora.
Que las cierres para resolver
esa tranquilidad que tanto ansío.
a buscar consuelo en una situación
muy difícil de alguien a quien quiero.
Su agonía es la mía...
¡No me desampares!
Que las puertas que quieras abrir en mi camino
sean abiertas por tu brazo todopoderoso
Santísima Señora.
Que las cierres para resolver
esa tranquilidad que tanto ansío.




