En el año 1939, después de muchas vicisitudes, la imagen de Jesús de Medinaceli regresó a Madrid, donde fue llevada en un primer momento al monasterio de la Encarnación y, posteriormente, el 14 de mayo, hasta el altar de su templo, nombrado basílica en 1973, donde desde entonces el Cautivo recibe la visita y devoción de sus devotos, a quién llaman "El Señor de Madrid".
A Jesús de Medinaceli se le hace tres peticiones y siempre concede una de ellas.
ORACIÓN
Hay, Señor, en tu adorable Pasión,
una palabra que sin vibrar en mis oídos,
llega a lo más profundo de mis entrañas,
que me conmueve, admira y enternece
y habla como ninguna…
No es la palabra de los discípulos que te niegan,
ni la de los jueces que te escarnecen,
ni la de los sayones que te insultan,
ni la de la plebe que te blasfema,
ni siquiera la de las piadosas mujeres
una palabra que sin vibrar en mis oídos,
llega a lo más profundo de mis entrañas,
que me conmueve, admira y enternece
y habla como ninguna…
No es la palabra de los discípulos que te niegan,
ni la de los jueces que te escarnecen,
ni la de los sayones que te insultan,
ni la de la plebe que te blasfema,
ni siquiera la de las piadosas mujeres
que te compadecen.
