San Roque nació en Montpellier, perteneciente entonces a la corona de España, siendo su padre gobernador de la ciudad por los reyes de Aragón. A la muerte de sus padres repartió a los pobres sus bienes y, vistiéndose de peregrino, partió para Roma.
ORACIÓN
Piadosísimo confesor de Cristo,
glorioso San Roque,
otro David de la ley de gracia
por la mansedumbre y rectitud de corazón:
Nuevo Tobías en el tiernísimo afecto
para con los pobres y por la constancia
en ejercer las obras de misericordia;
cual otro Job, prodigio estupendo
de paciencia y fortaleza en los dolores
y en los trabajos con que el Cielo te probó.
