sábado, 27 de agosto de 2016

ORACION A JESUS, EL JUSTO JUEZ PARA PROTECCIÓN CONTRA TODO MAL

 

En el Nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Señor Jesucristo,
Dios de vivos y muertos,
Eterno Sol de Justicia,
encarnado en el casto vientre de la Virgen María,
por la salud del linaje humano, Justo Juez,
Creador del Cielo y de la Tierra,
y muerto en la Cruz por mi amor.
 
Tu que fuiste envuelto en un sudario
y puesto en un sepulcro
del que al tercer día Resucitaste
vencedor de la muerte y del Infierno.
 
Justo y Divino Juez,
oye mis súplicas,
atiende a mis ruegos,
escucha mis peticiones
y dales favorable despacho.

Tu voz imperiosa serenaba a las tempestades,
sanaba a los enfermos
y resucitaba a los muertos
como a Lázaro y al hijo de la viuda de Nahím.
 
El imperio de tu voz
ponía en fuga a todos los demonios,
haciéndolos salir de los cuerpos poseídos,
y dio vista a los ciegos,
habla a los mudos,
oído a los sordos
y perdón a los pecadores,
como a la Magdalena
y al paralítico de la piscina.

Tu te hiciste invisible a tus enemigos,
a tu voz retrocedieron
cayendo por tierra en el huerto,
los que fueron a aprisionarte,
y cuando expirabas en la Cruz,
a tu poderoso acento
se estremecieron los orbes.

Tú abriste las cárceles a Pedro
y lo sacaste de ellas sin ser visto
por la guardia de Herodes;
tú salvaste a Dimas y perdonaste a la adúltera.
 
Te suplico, Justo Juez,
me liberes de todos mis enemigos,
visibles e invisibles.
 
La sábana santa en que fuiste envuelto me cubra;
tu sagrada sombra me esconda,
el velo que cubrió tus ojos ciegue
a los que me persiguen,
y los que me deseen mal
ojos tengan y no me vean,
manos tengan y no me tienten,
oídos tengan y no me oigan,
lengua tengan y no me acusen,
y sus labios enmudezcan en los tribunales
cuando intenten perjudicarme.

Oh Jesucristo, Justo y Divino Juez,
favoréceme en toda clase de angustias y aflicciones,
lances y compromisos,
y haz que al invocarte y aclamar
al imperio de tu poderosa y Santa voz
llamándote en mi auxilio,
las prisiones se abran,
las cadenas y los lazos se rompan,
los grillos y las rejas se quiebren,
los cuchillos se doblen
y toda arma que sea en mi contra
se inutilice.
 
Que ni los caballos me alcancen,
ni los espías me miren ni me encuentren.

Tu Sangre me bañe,
tu manto me cubra,
tu mano me bendiga,
tu Poder me oculte,
tu Cruz me defienda,
y sea mi escudo en la vida
y en la hora de mi muerte.

Oh! Justo Juez,
Hijo del Eterno Padre,
que con El y con el Espíritu Santo
eres un solo Dios verdadero.
 
Oh! Verbo Divino hecho hombre,
yo te suplico me cubras
con el manto de la Santísima Trinidad,
para que libre de todos los peligros
y me glorifique tu Santo Nombre.
 
Amén.

Divino y Justo Juez,
acompáñame en mi vida,
Oh! Verbo divino hecho hombre,
yo te suplico me cubras
con el manto de la Santísima Trinidad
para que me libres de todos los peligros
y me glorifique tu Santo Nombre.
 
Amén.

Divino y Justo Juez,
acompáñame en mi vida,
líbrame de todo peligro y accidente;
defiéndeme de mis enemigos
y socórreme en mis necesidades.
 
Amén.
 
 

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